24.11.09

Time

Es increible como el tiempo pasa, y las personas se van quedando como granos gruesos de arena en un filtro.
Todavía a veces lo pienso y me sorprende, un poco me apena. No es una pena insoportable, de esas de las que habré tenido varias. Es más bien algo para exclamar "pucha, que pena".
Siempre me consideré una persona afortunada de las amistades que fui cosechando. En sus momentos, muchas fueron realmente extraordinarias, y me dejaron más que recuerdos llenos de risas y pelotudeces. Y luego llegaron otras también geniales, y así, cada una su momento y en una determinada época de mi vida me fueron llenando los días con compañía.
La mayoría de las amistades que nos llenan en un período especial de nuestras vidas, no duran mucho más que eso. A lo sumo siguen estando porque la comunicación no se corta, pero dejan de ser tan "adictivas". No lo veo mal, creo que es el curso natural de las cosas, como debe darse.
No dejo de pensar en el filtro. En una época no quise creer en él, y quería prometerme a mi misma que esas cosas no iban a pasar, que mis amigos siempre iban a estar.
Pero un día el filtro entra a tu casa, y sin tocar a la puerta.
Es así.