Me tenés tan pero TAN harta.
No soporto compartir ni siquiera la mesa ya con vos.
¿En qué momento te volviste un ser asquerosamente intolerable, papá?.
No veo la hora de poder irme, y poder comer en una mesa donde nadie me rompa las pelotas. Definitivamente, no puedo esperar. Mi paciencia está tan extinta como los dinosaurios.
