Siempre me inspiro cuando me pasa algo que altera mi equilibrio interno, y nunca me siento a expresarme cuando el equilibrio está intacto. O como hoy, que la balanza tira hacia lo positivo, llenandome el corazón de calidez.
A 1 día de nuestro año y 9 meses, hoy siento que ya sos tan importante en mi vida y tan irremplazable como mis manos, como mis ojos. Siento que no importa lo que pase, como venga nuestro futuro, vos vas a estar en él para llenarme el pecho con esos abrazos que no cambiaría por nada en el mundo.
Siento que podría detener el tiempo en el instante en que me mirás con esos ojitos de amor, que me hacen temblar de pies a cabeza. Detener el tiempo y así contemplarte, ahogarme en esa mirada que tanto me renueva la felicidad. Eso es, eso es la felicidad. Es reflejarme en tus ojos y ver lo que vos ves de mí, ver lo que tanto te enamora, y sonreir.
Felicidad es verte después de unos días y que no importe con cuánto peso de penas cargo en la espalda, si es mucho o poco, porque se evapora en el momento en que me abrazás y me das esos besos que me hacen derretir.
Felicidad es saber que estás presente, que pase lo que pase puedo contar con vos. Que siempre estás conmigo, acompañándome con paciencia en mis transiciones.
Felicidad es mirar hacia adentro, y no sentir en el corazón ninguna de las viejas heridas sino todo lo contrario, sentir una calidez que jamás había sentido antes.
Felicidad es que me tomes de la mano y camines conmigo por el mundo.
Felicidad es amarte, con cada fibra de mi ser, cada segundo más fuerte que el anterior. Y que me ames, como me amás vos, con esa forma tan tuya que me enloquece.
