A veces no quisiera "remarla".
A veces quisiera despertarme con la certeza de que va a ser un día genial. De que nada va a poder opacar mi día, que voy a tener la fuerza suficiente para enfrentarme a mis pequeños y grandes problemas.
Que voy a poner una sonrisa cuando lo único que me salga sea una mala cara.
Que voy a poder superarme, finalmente.
Si me tomo el tiempo a sentarme y pensar detenidamente en mí misma, en lo que me he convertido...a veces me da pena darme cuenta lo fácil que me rindo. Lo fácil que un viento me sopla y me tira el castillo de cartas bien lejos.
Lo fácil que dejo que todo lo externo me produzca un dolor interno.
¿Cuando voy a dejar de querer aprender, y hacerlo?.
