Me doy lástima, porque en el fondo yo sé que debería seguir sonriendole a la vida como si nada malo pasara. Sé que debería dejar de ser afectada por todas esas estupideces que me hacen daño. Daño sin necesidad, porque de verdad sé que no hay necesidad de sufrir así.
La sensación de opresión en el pecho no me gusta ni me va a gustar nunca, al contrario de lo que muchas personas creen de mi. No disfruto del llorar de pena, ni de sentir que hay cosas que me superan completamente y me dejan vulnerable como si no tuviera forma de protegerme.
Me hace sentir más rabia, ver que por una boludez soy capaz de arruinar un día completo. Un día más de mi vida que se va flotado en un río de penas. Un día menos de mi vida, que nadie me va a devolver, donde podría haber disfrutado hasta la pequeñez más insulsa.
¿Por qué siempre vuelve esto?.
