21.8.09

Nothingness

Toda mi vida cambiaría, si yo dejara de sentirme un saco de nada. Un cero a la izquierda, en la vida de la mayoría de las personas que me rodean. Incluso en mi propia vida.
Vengo encadenando sentimientos negativos, formando una cadena que me ahoga, que me impide avanzar en todo lo que intento hacer. Que cuando empiezo a sentirme bien de pronto, me comprime el cuello y me obliga a deformar el rostro.
Llevo mucho tiempo sabiendo, que el principal problema de mi vida es ese, es simple. Si a cada cosa que me duele, que me acecha, que me quita el sueño; le buscase la raíz...siempre encontraría la misma. Como un árbol gigante con decenas, cientos de ramas que se mantiene erecto gracias a una sola raíz enorme que lo sostiene bajo tierra.
Todo viene del mismo sitio. Todo me hace pensar en lo mismo, sin hacer mucho esfuerzo en intentar entenderlo.

Mi problema de autoestima data de años, no puedo calcular cuantos. Pequeñas bolsitas de tristezas que fui juntando, como una coleccionista de masoquismo, que nunca me digné a tirar. Las junté, y las junté, hasta que se transformaron en una mochila que finalmente mi cuerpo asimiló como si fuera una joroba propia, una deformidad de nacimiento.

Sé bien que es un rejunte de cosas que debería amputar de un sólo golpe. Sin dar vueltas, sin hilar demasiado fino porque sería escarbar en pozos que es mejor dejar atrás.
Lo que no sé, es si realmente es que me cuesta mucho hacerlo...o si siquiera lo intento.

Hay tantas heridas adentro, tan próximas, que nunca cerré...que al golpe más pequeño, más leve, se me abre un charco de sangre sin sentido que me nubla la vista, y me deja tirada en un rincón.

Y yo sólo espero encontrar una forma de que deje de doler. Pero que a la vez me permita el placer de expresar un par de sonrisas no ficticias.