Sí, algo había cambiado. No solamente yo y mi forma de reaccionar ante tus reacciones...lo sabés, te quiero tanto que no soporto ciertas cosas, de tanto en tanto.
Pero algo distinto había, yo lo sentí, aunque quizá vos no tanto. No te culpo, quizá un poco te entiendo aunque de todos modos insisto en que si hubieras abierto un poco los ojos...
Pero las discusiones sirven para crecer. Y yo quiero seguir creciendo, y seguir conociéndote.
Y estos días estuviste ahí más que nunca, y me abriste la cabeza.
Si bien me enojé como nunca con vos, quizá era lo que hacía falta. Aún tengo la certeza de que si no hubiera sentido todas esas cosas adentro, y no te lo hubiera dicho...las cosas no cambiarían.
Me alegro de haberme enojado. Me alegro que te hayas dado cuenta. Me alegro de que seas ese tipo de persona que sabe cuando tiene que cambiar el rumbo porque se da cuenta sola, y no porque termina creyéndoselo.
Me alegra que vos seas esa persona.
Me alegro de vos. Y me alegro de mi. Y más me alegro de que un océano no me impida para nada disfrutarte, si no esperarte con más ansias de las que esperé a nadie en la vida.
