8.5.06

Merci

Cuando escucho a mi viejo decir cosas malas de sus hijos, que somos hijos de puta, mal agradecidos, y una sarta gigantezca de cosas dolorosas, me dan ganas de agarrar y preguntarle: "¿Para qué carajo me pariste?".
Yo no se lo pedí.
Y le es tan fácil arruinarme el día, con comentarios, con palabras, con gritos. ¿Hace falta que haga esos comentarios?.

Jamás voy a tener un hijo y luego renegar de él.
A mí la hipocrecía no me va.
Las cosas son como son.


Gracias, por darle otro motivo a mi putrefacto y depresivo existir.
¿Qué le hace una mancha más al tigre, no?.