¿Sentiste alguna vez, lo que es tener el corazón roto?.
Hoy lo volví a sentir.
Qué extraño, sentir tanto y llorar hasta que desgarran los ojos por una persona a la cual no pude ver. Quizá eso te demostraría, que si vos me quisieras la mitad de lo que yo a vos, ésto sería distinto.
Puse las fichas, jugué y perdí. Como todo en ésta vida, todo es un juego, donde aunque no se sabe "cuándo", ya se conoce el final.
Otro más y van...
Ya no me atrevo a contar los golpes en este joven corazón. No me atrevo a recordar cómo te conocí, cómo fuimos conociéndonos, la primera vez que te escuché. La primera vez que me dijiste que me querías, que te hacía bien contar conmigo. No me atrevo a recordarlo y ya lo hice.
Otra lágrima que me corre por la mejilla y van....
Aún no entiendo cómo es que te está pasando esto, de que el sentimiento cambie. Me parece tan brusco, tan duro. Al mismo tiempo, mientras bajo de la nube a la fuerza me doy cuenta lo difícil que era lo que nos propusimos al principio. Tan difícil, tan doloroso, que yo -persona muy débil- aprendí a aceptar y hasta a valorar, cosa que era más difícil. Pero sucedió. Y mi esfuerzo no valió...
Otra burbuja explotada más y van....
No me da el valor para decir adiós, y sin embargo no creo en los hasta luegos. No me da el valor de acostarme a dormir, sabiendo que no despertaré pensando en lo bien que me hacía tu compañía aunque a la lejanía. No me da el valor de despegarme de esa mano que en aquellos meses me hizo levantar del suelo.
Otra despedida forzada más y van...
El bosquejo de corazón se queda acá en mi pecho, latiendo sin que me de cuenta. Porque hoy dejé de escuchar sus látidos cálidos. Hoy lo escuché, de nuevo, desfallecer.
